VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 15 de Mayo de 2004

Carácter tradicional

Entre las calles San Diego, Santa Isabel, Arturo Prat y Alameda el ajetreo es intenso. Allí, sus habitantes ya están habituados a la vocación del sector, más comercial que residencial, pero se han organizado para dar al barrio un nuevo impulso cultural.

Texto, Lisette Ávila Olguín / Fotografías, César Fonseca

A pocos pasos de la Alameda hay un rincón de Santiago que se caracteriza por la fuerza de su carácter. Allí, sus habitantes conviven con retazos de historia y con el ruido avasallador de la modernidad. Es una zona urbana tan conocida que merece ser redescubierta por quienes transitan en la ciudad.

Conformada por las calles San Diego, Santa Isabel y Arturo Prat, esta zona tiene una "chispa" que cautiva. Sus numerosos puestos de libros, las distribuidoras de dulces, fuentes de sodas, cabarets, juegos electrónicos, mueblerías y edificios históricos, lo convierten en un circuito irresistible que llama a desconectarse del reloj.

Para sus locatarios y residentes, el carácter comercial que ofrece esta zona es parte de su identidad. Cuentan que ya desde la época de la Colonia, el tráfico mercantil se desenvolvía por estas arterias y que parte del paisaje lo constituían las mulas cargadas con mercadería. La calle San Diego era conocida en la época como "Camino al sur". Por ella, según dice la leyenda popular, regresaron las exhaustas huestes de la Guerra de Arauco.

Hoy, esta vía es ampliamente conocida por sus librerías de viejo. Uno de los locatarios es Omar Araya Reyes, quien heredó el negocio de su padre: "Era el librero más antiguo del sector. Tanto así que tuvo como clientes a Pablo Neruda, Mariano Latorre y Joaquín Edwards Bello". Al describir sus años en el sector, revela que por ese tramo pasaba el tranvía 36 y que había una intensa vida de café. Muchos de los sitios que él recuerda han desaparecido. Ya no está el conocido café universitario ni muchos de los cines que existían en San Diego y que fueron transformados en templos evangélicos, locales comerciales y departamentos.

- En esta calle estaban los cines Victoria, San Diego, Esmeralda, Sur, El Mistral, Continental y, también había salas pequeñas- , cuenta Sergio Salinas, uno de los dueños del Cine Arte Normandie.

Alumno del Instituto Nacional y conocedor del barrio, Salinas recuerda que antes que el "Normandie" se cambiara a Tarapacá, el edificio era conocido como sala de conciertos y estaba a cargo de la Universidad de Chile: "Era punto de encuentro para los vecinos del sector", sostiene.

Pero si de grandes espectáculos se trata, el Teatro Cariola tiene mucho que decir. A pocas cuadras del anterior edificio, y rodeado de restoranes y ferreterías, el inmueble fundado en 1954 aún conserva en la fachada su letrero y sus características máscaras. José Luis Gómez, presidente de la Sociedad de Autores Teatrales, explica que para construirlo, la agrupación pidió financiamiento al gobierno, a la municipalidad y a los habitantes: "Aquí se presentaron grandes piezas de teatro, estuvo el ballet, la ópera e importantes figuras internacionales".

Aunque el Cariola ya es algo del pasado, éste se impone como uno de los volúmenes más característicos de la zona. Cerca de él es típico ver carros de mote con huesillos y vendedores ambulantes que se "toman" las veredas. Una atmósfera que se complementa con las cumbias y tangos provenientes de algunos boliches y locales de música.

La picardía de esta vía se potencia al llegar a Santa Isabel, donde conviven tres tipos de atracciones: los Juegos Diana, fundado por Roberto Zúñiga en el año 1934, y conocido por su lema "Más de medio siglo de sano pasatiempo y diversión"; el sector de libreros, rodeando la plaza Carlos Pezoa Véliz, y el Parque Almagro, donde antiguamente estaba el Mercado de San Diego que abastecía a los barrios del sur. Este primer trazado urbano es muy semejante al que existe en Arturo Prat, calle paralela a San Diego. En esta arteria sobresale una de las iglesias más monumentales de Santiago, la conocida Parroquia del Santísimo Sacramento. Una construcción que se realizó siguiendo el estilo de la Iglesia del Sagrado Corazón de París y que data del año 1912. Tal como lo hicieron con el teatro Cariola, los vecinos ayudaron a que el templo pudiese ser terminado.

En esta avenida también está el Instituto Profesional Los Leones y el histórico Instituto Nacional. Ambos establecimientos le dan un carácter juvenil al sector, pues sus estudiantes se apoderan de las aceras y pequeños negocios.

Pero, sin duda, quienes se roban la película en Arturo Prat son las numerosas mueblerías. Sus antiguos propietarios, conocedores de esta tradición, se reunieron hace tres años con el fin de impulsar la zona como un gran bulevar. Félix Trevicock, presidente de la Cámara de Comercio del Mueble, cuenta: "Nos propusimos dar una imagen de confiabilidad y demostrar que en Chile se hacen buenos productos". Así, sábados y domingos los mueblistas se apoderan de las veredas y muestran, de las formas más ingeniosas, sus creaciones.

Generalmente, quienes viven en estas calles lo hacen en los segundos pisos de los negocios. Muchos arriendan o han transformado sus casas en pensiones para estudiantes. Es el caso de Carmen Lizana, quien reside en el sector hace ocho años y admite que "está aburrida de la música fuerte de los cabarets y los escándalos nocturnos".

Por lo mismo y con el afán de potenciar la zona, se formó el Comité de adelanto del Barrio Arturo Prat- San Diego. En él participan diversas instituciones y empresas del sector, las que pretenden reactivar el polo comercial y cultural que tuvo el lugar. Su presidente, Pedro León Gómez, explica que la iniciativa fue del Instituto Profesional Los Leones. "Además de fortalecer el comercio, la seguridad y limpiar las fachadas, queremos generar un centro cultural. Por ejemplo, realizar en la Plaza Los Sacramentinos y Diego de Almagro espectáculos musicales de jazz y tango. También invitar gratuitamente a charlas en los diferentes recintos estudiantiles que tiene el barrio. En realidad será un trabajo mancomunado".


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1- El Parque Almagro es una de las atracciones naturales con que cuenta el barrio.
1- El Parque Almagro es una de las atracciones naturales con que cuenta el barrio.
Foto:César Fonseca


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